Bizcocho de chocolate con calabacín

Oh, el verano, y con él los maravillosos (y monstruosos) calabacines gigantes, que se esconden bajo una hojita del tamaño del Principado de Mónaco y nos sorprenden como una explosión de verde en el huerto. Yo por desgracia no tengo huerto, pero conozco a varias almas caritativas que sí poseen uno y me traen los especímenes más gigantescos de calabacín que encuentran porque saben que me dan mucha ternura (y porque no saben qué hacer con ellos). Hace un par de años publiqué el experimento de la conserva de calabacín, que resulta bastante bien, pero esta vez os traigo algo mucho más tentador: un bizcocho de chocolate con calabacín que nadie, nadie va a saber qué lleva dentro. Con ello espero convertirme en candidata al blog con más recetas de calabacín gigante de la blogosfera en español.

Bizcocho de chocolate con calabacín

Que sepáis que he barrido todo internet y buscado recetas en tres idiomas hasta dar con una combinación de ingredientes que salga bien y donde el calabacín sea indetectable. Hasta el momento nadie ha sido capaz de adivinar que les estaba endosando casi un kilo de calabacín con la merienda.

Manualidades con rollos vacíos de papel higiénico

Esta mañana hemos estando creando todo tipo de animales con rollos vacíos de papel higiénico.  Iba a vaciar la papelera del cuarto de baño y me he encontrado conque estaba llena hasta arriba de rollos de cartón... y nada más. Me daba pena tirarlos sin reutilizarlos antes y nos hemos puesto a crear.



Lo que mejor nos ha salido han sido el pulpo y el búho, y como es tan fácil y divertido he pensado en compartir con vosotros nuestras manualidades:

Mi selección de películas Disney para niñas independientes

No es un secreto que soy una de esas madres horribles que censuran lo que ven sus hijos. Supongo que el hecho de que no vayan todavía al colegio me ayuda a permitirme este tipo de lujos. Teniendo niñas me parece todavía más importante controlar lo que ven y lo que no, ya que las historias que contamos a nuestros hijos tienen una gran influencia en la formación de su personalidad y la percepción que tienen de sí mismos. Y precisamente en las niñas, creo que nuestra sociedad ha llegado a un punto un tanto extremo en cuanto a objetificación y culto al cuerpo, que después en los años adolescentes puede causar depresión a la más esbelta y hermosa si por esto o aquello al final no es capaz de ser “la más bella de este reino” y ganarse al príncipe (lo cual, al parecer, es el fin último de toda mujer en la mayoría de las películas de Disney, que siempre terminan con una boda. Y FIN).

Los estudios de la Disney (fuente de la imagen: Wikipedia, autor Coolcaesar)
Mi obsesión por encontrar películas infantiles decentes comenzó justamente cuando, un buen día, le puse a mi hija La Sirenita, de la cual guardaba tan tiernos recuerdos de mi infancia (un cangrejo cantando “Bajo del mar” con acento andaluz, ¿puede haber algo mejor?). Y ya desde el principio del filme no pude creer lo que veían mis ojos: Ariel se enamora de un príncipe al que no conoce sólo con verlo, vende su voz (y voto) a cambio de convertirse en una bellísima mudita obediente, y su objetivo final –y única salvación- es conseguir que el mozo le plante un beso. Me pregunté qué clase de mensaje subliminal le estaba transmitiendo a mi hija con este tipo de historias… y así nació mi lista blanca.

Entrevista a los creadores del proyecto ecológico Retos por el Cambio

Hoy me gustaría escribir sobre un interesante proyecto online de ecología creado por dos catalanes, Roser y Dani, que se titula »Retos por el cambio«. En su página web nos proponen una serie de retos o pequeñas cosas que podemos cambiar en nuestra vida para vivir de manera más ecológica sin demasiado esfuerzo. Como me gustó su idea los he invitado a tomarse un té verde internáutico con todos nosotros y de paso contarnos más cosas sobre su idea.

Vista previa de esta interesante web sobre ecología


Hola Roser y Dani, bienvenidos a Tres Arándanos. En primer lugar me gustaría que me contarais quiénes sois y me hablarais de cómo se os ocurrió la idea de crear este proyecto:

Concurso de fotografía contra la pobreza

Hace poco me escribieron desde la ONG Sonrisas de Bombay para contarme que están preparando un concurso de fotografía de carácter benéfico titulado "Un clic, una sonrisa". Como sé que muchos de los que me leéis sois buenos cocineros estoy segura de que más de uno(a) querrá apuntarse. Y más aún si es con un fin solidario. O cuento de qué va el concurso.


Sonrisas de Bombay es una ONG que se dedica a ayudar a los habitantes de los barrios más pobres (slums) de Bombay, en la India. Cada año organizan un concurso de fotografía, y el de este año tiene como tema "La gastronomía india". Para participar sólo tenéis que enviar una imagen (máximo tres), ya sea de un viaje, de un plato que hayáis cocinado o de cualquier otra cosa que se os ocurra y que esté relacionada con la temática del concurso. Tenéis de plazo hasta el 4 de septiembre, así que podéis aprovechar las vacaciones.

La odisea de la lactancia exclusiva o cómo sobrevivir a las primeras semanas con éxito

Lo sé, lo sé, parece que hayan pasado siglos desde la última vez que nos leímos. Mis canas y yo al menos tenemos esa sensación. Pero es que, queridas lectoras mías, no os escribo desde el manicomio pero poco me ha faltado. Lo que sí es cierto, y no lo digo por echarme flores sino por que me excuséis las faltas de ortografía, es que estoy escribiendo estas líneas en un teléfono. Con la mano derecha. Y además soy zurda. ¡A ver quién es la lumbrera que adivina qué tengo en la otra mano! Pues sí señoras y señores, llevamos ya un par de meses de lactancia exclusiva, y cabe destacar que es una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. ¿El examen aquél de matemáticas, sí, ese que tenía sólo letras? No. Esto ha sido PEOR. Sí, sí, vale, la lactancia es muy sana y muy bonita. Pero, al menos para mí, hasta que no pasas del tercer mes se parece más a una tortura que a esas fotos idílicas que te enseñan en las charlas matronales. Es algo que casi nadie te dice (porque, una vez nacido el niño, prefieren decirte "que no tienes leche"). Y es por eso que voy a arriesgar un diagnóstico de túnel carpal para airear mis quejas contra la naturaleza y contra los (casi)profesionales médicos que me he cruzado en estos meses. O mejor dicho, contra las básculas de bebés y el demonio que las inventó.

Sacarse leche nunca ha sido ni fue tan idílico como en las fotos. Imagen cortesía de Medela / Amazon.

A Arandanita Grande no pude darle el pecho y me tuve que conformar con la compañía de un sacaleches doble cada tres horas, cada día y cada noche de muchos largos meses. Mientras escuchaba el chup-chuuup de mi querido sacaleches -doble- de madrugada solía fantasear con lo fácil que debía de ser dar de mamar como cualquier otra mamífera. Y más aún cuando me veía obligada a dar un biberón en público y alguna talibana de la lactancia me juzgaba sin saber que no me había quedado otra opción. Y no, no era porque no tenía bastante leche, ni porque mi leche "no valía" (todo eso me lo han dicho ya), sino una de las rarísimas excepciones que prácticamente nadie conoce y que prefiero dejar de lado.

Y curiosamente, a pesar de sentirme injustamente juzgada, yo hacía lo mismo sin quererlo, porque claro, la lactancia es la opción más sana y más natural, y yo tenía Un Buen Motivo pero las demás daban el biberón por pura pereza porque no habían sabido buscar a nadie que les apoyara al principio. Lo sé, lo sé, era una actitud horrible, y lo reconozco. Y a lo mejor por eso, El De Arriba decidió darme una lección a la segunda.

Cuatro Arándanos

No, no me he esfumado ni he abandonado el blog, pero casi es primavera y nos ha salido un arándano más en el jardín que requiere cuidados constantes y regar doce veces al día.
He decidido que comer, ducharme y lavarme el pelo (con bicarbonato o no) es mejor elección que actualizar el blog... al menos por el momento y hasta que encontremos la manera de ser cuatro y no morir de sueño en el intento.
Un cálido saludo a todos desde Arandanolandia y nos leemos en breve.